Un disco de grandes éxitos será el encargado de poner punto y final a la brillante carrera musical de uno de los grupos más queridos y admirados por los amantes del pop melódico. Los irlandeses WESTLIFE acaban de anunciar su retirada definitiva de la música tras 11 discos, 26 "top ten hits", 14 singles en el nº1 y 10 espectaculares giras. Ya no hay marcha atrás. A través de su web, el grupo ha hecho pública su disolución poniendo fin a 14 años de imparable trayectoria y con el importante historial de 43 millones de discos vendidos en todo el planeta. Atrás quedan éxitos como "Swear it again", "If I let you go", "Flying without wings", "Fool again" o "My love", canciones que han enamorado a toda una generación de seguidores y con las que han llenado algunos de los momentos más importantes de nuestra vida. En el comunicado se empeñan en dejar constancia de la buena armonía que reina en el grupo y hacen pública la intención de iniciar una nueva etapa centrada a partir de ahora en sus carreras en solitario.
Pero eso no es todo. La presentación del disco recopilatorio será rubricada con la gira más ambiciosa y esperada en la historia del grupo, una serie de conciertos con los que Shane Filan, Mark Feehily, Kian Egan y Nicky Byrne pondrán su particular broche de oro a una impresionante trayectoria repleta de éxitos.
Y como regalo, aquí os dejo íntegro uno de los conciertos del histórico "The Greatest Hits Tour" de 2003 sobre el que ya pesaba el temor de una posible disolución del grupo, triste confirmación que finalmente ha llegado ocho años más tarde.
EL HOMBRE CON UNA ORQUESTA EN LA BOCA
Es la gran sensación del momento. Se llama Mike Tompkins y está conquistando al mundo entero con su originalidad e indiscutible talento a la hora de grabar nuevas versiones de éxitos muy conocidos, pero eso sí, con la particularidad de no utilizar ni un solo instrumento. Todo, absolutamente todo, es producto de su voz y efectos realizados con la boca. No hay nada que se le resita: kick, snare, bass, chorus, guitar, synth, cymbal, piano, harmony, hi-hat... Y por supuesto, no hay que olvidar su gran voz, porque como decía un oyente que escribía no hace mucho a la radio: "además de tener un arte que no se puede aguantar, canta de maravilla".
Mike es capaz de dejarnos boquiabiertos frente a la pantalla del ordenador. Sus vídeos siguen dando la vuelta al planeta y con ellos vuelve a demostrarnos que la originalidad y el buen gusto son los ingredientes principales para el éxito en el cada vez más competitivo y complicado mundo de la música.
Aquí tenéis algunas de las impresionantes creaciones de este joven canadiense, porque en este caso... un sonido vale más que mil palabras. ¡Disfrutadlos!
Mike es capaz de dejarnos boquiabiertos frente a la pantalla del ordenador. Sus vídeos siguen dando la vuelta al planeta y con ellos vuelve a demostrarnos que la originalidad y el buen gusto son los ingredientes principales para el éxito en el cada vez más competitivo y complicado mundo de la música.
Aquí tenéis algunas de las impresionantes creaciones de este joven canadiense, porque en este caso... un sonido vale más que mil palabras. ¡Disfrutadlos!
AL PARO... PERO CON ALEGRÍA
Mirad la que organizó este joven en Estados Unidos.
Resulta que Joey trabajaba en un hotel y después de tres años decidió despedirse porque se quejaba del horario. Pero no se conformó con presentar una renuncia formal y quedar todos tan contentos, no. Ni muchísimo menos!! Contrató una banda para irse con alegría delante del jefe, aunque ahora que lo pienso... hubiera estado mejor hacerlo al ritmo de "Paquito El Chocolatero", las cosas como son, y acabar todos agarrados por los hombros y doblando el tronco a los gritos de "hey!... hey!... hey!... hey!...".
Ahora me asaltan varias dudas. ¿Conseguirá este tipo que alguien vuelva a contratarlo después de colgar el vídeo en YouTube? ¿Incluirá el enlace en su currículum?
Aquí os dejo el testimonio de su hazaña.
Resulta que Joey trabajaba en un hotel y después de tres años decidió despedirse porque se quejaba del horario. Pero no se conformó con presentar una renuncia formal y quedar todos tan contentos, no. Ni muchísimo menos!! Contrató una banda para irse con alegría delante del jefe, aunque ahora que lo pienso... hubiera estado mejor hacerlo al ritmo de "Paquito El Chocolatero", las cosas como son, y acabar todos agarrados por los hombros y doblando el tronco a los gritos de "hey!... hey!... hey!... hey!...".
Ahora me asaltan varias dudas. ¿Conseguirá este tipo que alguien vuelva a contratarlo después de colgar el vídeo en YouTube? ¿Incluirá el enlace en su currículum?
Aquí os dejo el testimonio de su hazaña.
ADELE: Una voz para soñar.
Desde que escuché por primera vez su maravilloso segundo disco de estudio, no he podido quitarme de la cabeza algunas canciones como "Rolling in the deep", "Set fire to the rain" o "Don't you remember", temazos en mayúscula que han conseguido enamorar a crítica y público en muy poco tiempo. Por eso, no es extraño el éxito internacional que está logrando Adele con su completísimo "21" si tenemos en cuenta que hablamos de uno de los trabajos con mayor calidad de todos los estrenados durante este año. Y es que hoy en día, resulta muy difícil encontrar un disco que nos transmita tantas emociones, que nos enamore y nos haga soñar de principio a fin con una selección de brillantes composiciones arropadas por una voz tan elegante y personal como la de esta joven cantante británica.
El éxito ha llamado a su puerta al cumplir 23 años, aunque lo mejor todavía está por llegar en una carrera musical que promete ser todavía más importante después de ser presentada como favorita en los prestigiosos American Music Awards. Sus cuatro candidaturas en las categorías de "Artista del Año", "Artista Contemporánea", "Mejor Artista Femenina de Pop/Rock" y "Mejor Álbum de Pop/Rock", suponen desde ahora un nuevo e importante paso dentro de una meteórica trayectoria que promete hacer historia.
La vimos brillar con luz propia hace un par de años en los Grammy y Britt Awards, pero ahora con "21" hemos descubierto a una Adele más madura y segura. Sin duda, la experiencia adquirida tras la presentación de su primer disco "19", ha sido decisiva para afrontar una nueva etapa en su carrera con una de las colecciones más elegantes y cuidadas de todas las que podemos encontrar actualmente en el extrenso y cada vez más competitivo mercado musical internacional.
Es hora de dejarnos envolver por la magia, el encanto y la belleza de la inconfundible voz de Adele en uno de esos discos imprescindibles que no pueden faltar en cualquier colección musical. Altamente recomendado para escuchar en el coche o al llegar a casa, sin ninguna prisa, y relajarnos tras una dura y completa jornada de trabajo. Un álbum, sobre todo... pensado para soñar.
El éxito ha llamado a su puerta al cumplir 23 años, aunque lo mejor todavía está por llegar en una carrera musical que promete ser todavía más importante después de ser presentada como favorita en los prestigiosos American Music Awards. Sus cuatro candidaturas en las categorías de "Artista del Año", "Artista Contemporánea", "Mejor Artista Femenina de Pop/Rock" y "Mejor Álbum de Pop/Rock", suponen desde ahora un nuevo e importante paso dentro de una meteórica trayectoria que promete hacer historia.
La vimos brillar con luz propia hace un par de años en los Grammy y Britt Awards, pero ahora con "21" hemos descubierto a una Adele más madura y segura. Sin duda, la experiencia adquirida tras la presentación de su primer disco "19", ha sido decisiva para afrontar una nueva etapa en su carrera con una de las colecciones más elegantes y cuidadas de todas las que podemos encontrar actualmente en el extrenso y cada vez más competitivo mercado musical internacional.
Es hora de dejarnos envolver por la magia, el encanto y la belleza de la inconfundible voz de Adele en uno de esos discos imprescindibles que no pueden faltar en cualquier colección musical. Altamente recomendado para escuchar en el coche o al llegar a casa, sin ninguna prisa, y relajarnos tras una dura y completa jornada de trabajo. Un álbum, sobre todo... pensado para soñar.
¿SON ESTAS LAS PEORES CANCIONES DE LOS 80?
Hace tan sólo unas semanas, la edición estadounidense de la revista Rolling Stone pidió ayuda a sus lectores para elaborar una lista en la que estuviesen agrupadas las 10 peores canciones de los 90. Como suele suceder en estos casos, el resultado causó cierta sorpresa entre muchos al ver incluidas en ella el título de ciertas composiciones multimillonarias en ventas y admiradas por el sector más amplio de los exigentes consumidores de música. Para gustos los colores, como se suele decir, pero creo que "What's Up" de 4 Non Blondes no es una mala canción, ni mucho menos la oscarizada "Mi heart will go on" de Celine Dione, incluida en un séptimo puesto en la lista, merece ser catalogada de esta forma por parte de la famosa publicación musical.
El experimento se ha repetido ahora con los discos que marcaron nuestra vida en los años 80, aunque como era de esperar, en la nueva lista vuelven a aparecer temas que no deberían formar parte de esta colección presentada bajo el inapropiado epígrafe de "los peores de la década". Es evidente que durante esos 10 años se estrenaron muchas canciones que más de uno podría calificar de dudosa calidad, pero lo cierto es que todas tienen su importancia al haber llenado algunos de los momentos más entrañables en la banda sonora de nuestra vida. Yo me pregunto: ¿Es tan mala "Don't worry be happy"? ¿Acaso no nos sigue emocionando la melodía de teclado de "The final countdown"? ¿No nos hizo bailar Rick Astley con su gran éxito "Never gonna give you up"? Y sobre todo... ¿qué criterios han seguido los lectores para dar sus votos negativos a Chris de Burgh con "The lady in red", una de las canciones más brillantes de toda la década?
Esta es la relación completa de canciones elegidas por los lectores de Rolling Stone como las peores grabaciones de los 80. Echadles un vistazo y opinad vosotros mismos.
1.- STARSHIP "We Built This City"
2.- EUROPE "The Final Countdown"
3.- CHRIS DE BURG "The lady in red"
4.- WHAM "Wake me up before you gogo"
5.- MEN WITHOUT HATS "Safety dance"
6.- FALCO "Rock me Amadeus"
7.- BOBBY McFERRIN "Don't worry be happy"
8.- TONY BASIL "Mickey"
9.- TACO "Puttin' on The Ritz"
10.- RICK ASTLEY "Never gonna give you up"
El experimento se ha repetido ahora con los discos que marcaron nuestra vida en los años 80, aunque como era de esperar, en la nueva lista vuelven a aparecer temas que no deberían formar parte de esta colección presentada bajo el inapropiado epígrafe de "los peores de la década". Es evidente que durante esos 10 años se estrenaron muchas canciones que más de uno podría calificar de dudosa calidad, pero lo cierto es que todas tienen su importancia al haber llenado algunos de los momentos más entrañables en la banda sonora de nuestra vida. Yo me pregunto: ¿Es tan mala "Don't worry be happy"? ¿Acaso no nos sigue emocionando la melodía de teclado de "The final countdown"? ¿No nos hizo bailar Rick Astley con su gran éxito "Never gonna give you up"? Y sobre todo... ¿qué criterios han seguido los lectores para dar sus votos negativos a Chris de Burgh con "The lady in red", una de las canciones más brillantes de toda la década?
Esta es la relación completa de canciones elegidas por los lectores de Rolling Stone como las peores grabaciones de los 80. Echadles un vistazo y opinad vosotros mismos.
1.- STARSHIP "We Built This City"
2.- EUROPE "The Final Countdown"
3.- CHRIS DE BURG "The lady in red"
4.- WHAM "Wake me up before you gogo"
5.- MEN WITHOUT HATS "Safety dance"
6.- FALCO "Rock me Amadeus"
7.- BOBBY McFERRIN "Don't worry be happy"
8.- TONY BASIL "Mickey"
9.- TACO "Puttin' on The Ritz"
10.- RICK ASTLEY "Never gonna give you up"
COLDPLAY. Nuevo disco y visita a España.
Existen canciones capaces de trasladarnos a maravillosos mundos imaginarios, de borrar de nuestra mente cualquier preocupación mientras llenan nuestro estado de ánimo de una increíble energía positiva. Son los "temas que dan buen rollo", los que nos hacen ver la vida con un marcado espíritu optimista, los que transmiten emociones y sensaciones mediante una sencilla pero elegante melodía que consigue atravesarnos el alma. Y esa, precisamente, es la esencia de cada una de las composiciones que poco a poco han ido dando forma a la historia de Coldplay y ya forman parte indispensable de la banda sonora de nuestra propia vida.
Nos han emocionado con singles tan impactantes como "Clocks", "Speed of sound", "Fix you", "Violet Hill", "Viva la Vida"... y ahora la banda de Chris Martin está dispuesta a dar otro paso de gigante en su carrera con el anunciado "Mylo Xyloto", su quinto álbum de estudio que verá la luz el día 25 de octubre, arropado por el éxito de su reciente EP "Every teardrop is a waterfall" y con una agradable sorpresa de última hora que ha llenado de felicidad a su inmensa legión de seguidores españoles. Tras anunciar recientemente el inicio de su nueva gira europea, el grupo acaba de añadir una nueva cita a su apretada agenda: Será el 26 de octubre en la madrileña Plaza de Toros de Las Ventas, una oportunidad de oro para descubrir antes que nadie la calidad de los nuevos temas interpretados en directo bajo la atenta mirada de YouTube, encargados de transmitir el evento para casi todo el mundo en riguroso tiempo real.
Por ello, y para ir preparando el ambiente, dejémonos envolver por el sonido mágico de "Paradise", uno de esos temas brillantes, elevados a la categoría de obra maestra y pensados para convertirse en clásicos desde el mismo instante de su estreno. Así que sube el volumen y permite que cada uno de estos compases llene tu espíritu de alegría y optimismo. Porque, indudablemente, la vida tiene otro color si se disfruta con el fondo musical de Coldplay.
Nos han emocionado con singles tan impactantes como "Clocks", "Speed of sound", "Fix you", "Violet Hill", "Viva la Vida"... y ahora la banda de Chris Martin está dispuesta a dar otro paso de gigante en su carrera con el anunciado "Mylo Xyloto", su quinto álbum de estudio que verá la luz el día 25 de octubre, arropado por el éxito de su reciente EP "Every teardrop is a waterfall" y con una agradable sorpresa de última hora que ha llenado de felicidad a su inmensa legión de seguidores españoles. Tras anunciar recientemente el inicio de su nueva gira europea, el grupo acaba de añadir una nueva cita a su apretada agenda: Será el 26 de octubre en la madrileña Plaza de Toros de Las Ventas, una oportunidad de oro para descubrir antes que nadie la calidad de los nuevos temas interpretados en directo bajo la atenta mirada de YouTube, encargados de transmitir el evento para casi todo el mundo en riguroso tiempo real.
Por ello, y para ir preparando el ambiente, dejémonos envolver por el sonido mágico de "Paradise", uno de esos temas brillantes, elevados a la categoría de obra maestra y pensados para convertirse en clásicos desde el mismo instante de su estreno. Así que sube el volumen y permite que cada uno de estos compases llene tu espíritu de alegría y optimismo. Porque, indudablemente, la vida tiene otro color si se disfruta con el fondo musical de Coldplay.
NINO BRAVO: Una voz de leyenda.
Ocurrió en un caluroso verano de 2002, con el sol infernal azotando los tejados de La Habana Vieja -visibles desde mi privilegiado puesto de observación en la tranquila piscina del hotel- y la agradable compañía de un refrescante mojito en uno de esos instantes de felicidad en los que uno quisiera tener la habilidad de poder parar el tiempo. En el hilo musical, los últimos éxitos de Los Van Van, Osdalgia y José Luis Cortés NG La Banda se mezclaban hábilmente con los grandes clásicos de la música cubana poniendo al ritmo de salsa, son y boleros las mejores notas para una banda sonora única e irrepetible. De repente se hizo el silencio. 10 segundos… 15… 20… 30… 1 minuto… 3… 5… Algo fallaba. La ausencia de música se estaba haciendo insoportable hasta que, rompiendo inesperadamente la pauta programada, comenzó a sonar una melodía que me resultó familiar desde sus primeros compases. La voz, inconfundible, no lo era menos… “Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar, pero tras la cementera está su hogar, su mundo, su ciudad…” Ahí estaba, sonando a 7.500 kilómetros de distancia, la voz atemporal y única de uno de los mejores embajadores que ha tenido y siempre tendrá la música española. ¡Nino Bravo! ¡Qué grande! Confieso que jamás he sentido tanta emoción al escuchar una de sus canciones como en ese momento en el que fui capaz de descubrir que su arte no se olvida ni al otro lado del Océano Atlántico. Fue ese mismo día cuando me quedó claro que Nino vivirá eternamente en el recuerdo de todos los que amamos la música bien hecha. Y desde entonces, ya no he tenido ninguna duda.
Discos recopilatorios, homenajes y hasta un espectáculo musical son los encargados de mantener vivo el legado de Nino Bravo durante estas semanas en las que se cumplen 42 años del arrollador éxito de “Te quiero, te quiero”, la primera canción de su carrera en lograr una popularidad inmensa durante aquel histórico verano de 1969. Luego vinieron otras más, como “Esa será mi casa”, “Voy buscando”, “Un beso y una flor”, “Puerta de amor”, “Mi tierra”, “Cartas amarillas”, “América, América”, “Libre” o “Noelia”, composiciones inolvidables repartidas en cinco discos largos que ya forman parte de la banda sonora de nuestra vida. Pero lo que está claro es que esa colección de temas marcó un antes y un después en la música de nuestro país al crear ilusiones y conseguir la admiración de millones de personas por su calidad y expresividad en directo. Sin embargo, el fenómeno perdió su exclusividad española cuando numerosos países de habla hispana comenzaron a mostrar su interés por Nino, en parte alimentado por los triunfos y buenas críticas recibidas tras la participación en varios festivales repartidos por todo el mundo. El éxito internacional trajo como consecuencia su reconocimiento más allá de nuestras fronteras, pero también dio lugar a algunas situaciones curiosas con las que el cantante jamás habría estado de acuerdo, como en el caso de Chile, donde el régimen de Augusto Pinochet se apoderó de “Libre” para usarlo como uno de sus himnos nacionales, a pesar de ser ésta una canción sin ningún tipo de significado político. México, Colombia, Venezuela y Argentina son algunos de los muchos países que recuerdan con una emoción especial la carrera de este valenciano universal.
Indudablemente, Nino es para la música ligera española lo que Camarón significa para el flamenco, Bob Marley para el reggae o Elvis Presley para el rock’n’roll: una auténtica leyenda y el claro ejemplo a seguir por imitadores que han tratado de copiar su estilo sin conseguirlo. Nino Bravo sólo hay uno y continuará siendo único aunque pasen otros 41 años. Debido a la inusual potencia de su voz, cuentan que tuvo serias dificultades para grabar “Noelia” por culpa de la distorsión que siempre se producía al gritar el nombre en la parte final de la canción. Los técnicos se veían obligados, una y otra vez, a situar el micrófono a una distancia considerable sin obtener resultados porque la intensidad era tremenda. Costaría lo suyo, pero al final se grabó una emblemática canción que curiosamente dio origen a una auténtica avalancha de bautizos con el nombre de Noelia en 1971. Así era Nino, un fuera de serie.
Jamás hubiese imaginado aquel joven aprendiz de joyero, bautizado en 1944 como Luis Manuel Ferri Llopis, su influyente repercusión musical y muchísimo menos el fatídico e inesperado destino que le aguardaba en una traicionera curva localizada en el término municipal de Villarrubio aquel lamentable 16 de abril de 1973. Ese día, acompañado por el guitarrista José Juesas y el Dúo Humo con los que acababa de comenzar una nueva etapa como representante, el recién estrenado BMW conducido por el cantante se salió de la carretera dando varias vueltas de campana. Tras las primeras atenciones recibidas en un pequeño hospital de monjas en Tarancón, Nino Bravo perdía la vida durante un urgente traslado en ambulancia a Madrid. Tenía 29 años y se encontraba en el punto más alto de una imparable trayectoria musical.
Como en otros tantos casos, la carretera acabó con una vida cargada de sueños, ilusiones y proyectos. En sus planes más inmediatos destacaban viajar a Tokio para promocionar sus temas, preparar una versión en alemán de “Voy buscando”, volver a grabar “América, América” para mejorar la toma con la que no estaba plenamente satisfecho y realizar una ambiciosa gira por Latinoamérica. Su disco póstumo, estrenado con las diez canciones que dejó terminadas antes del accidente, logró superar la cifra de 90.000 copias, todo un record teniendo en cuenta el volumen de ventas de la época.
Hoy, todos seguimos recordando con absoluta emoción a Nino Bravo. El museo que lleva su nombre en la localidad que le vio nacer, Aielo de Malferit, ofrece un completo recorrido por su vida y obra con la mayor colección de recuerdos pertenecientes al cantante; la población conquense de Villarubio organiza con frecuencia sentidos homenajes para no olvidar que fue aquí mismo donde se convirtió en leyenda; en distintos puntos de España continúan inaugurándose placas, calles, bustos y plazas dedicadas en su honor… pero el mejor tributo que todos podemos rendirle en este momento es buscar alguna de sus míticas canciones, relajarnos y disfrutar sin prisas de su inconfundible y maravillosa voz.
Cualquier lugar es bueno para recordar a Nino Bravo y dejarnos invadir por los los agradables sentimientos que provoca su música. Pero, además… si tenemos la suerte de hacerlo tumbados bajo el abrasador sol de Cuba, a 7.500 kilómetros de distancia, con La Habana vieja a nuestros pies y un delicioso mojito en la mano… pues ya ni os cuento.
Discos recopilatorios, homenajes y hasta un espectáculo musical son los encargados de mantener vivo el legado de Nino Bravo durante estas semanas en las que se cumplen 42 años del arrollador éxito de “Te quiero, te quiero”, la primera canción de su carrera en lograr una popularidad inmensa durante aquel histórico verano de 1969. Luego vinieron otras más, como “Esa será mi casa”, “Voy buscando”, “Un beso y una flor”, “Puerta de amor”, “Mi tierra”, “Cartas amarillas”, “América, América”, “Libre” o “Noelia”, composiciones inolvidables repartidas en cinco discos largos que ya forman parte de la banda sonora de nuestra vida. Pero lo que está claro es que esa colección de temas marcó un antes y un después en la música de nuestro país al crear ilusiones y conseguir la admiración de millones de personas por su calidad y expresividad en directo. Sin embargo, el fenómeno perdió su exclusividad española cuando numerosos países de habla hispana comenzaron a mostrar su interés por Nino, en parte alimentado por los triunfos y buenas críticas recibidas tras la participación en varios festivales repartidos por todo el mundo. El éxito internacional trajo como consecuencia su reconocimiento más allá de nuestras fronteras, pero también dio lugar a algunas situaciones curiosas con las que el cantante jamás habría estado de acuerdo, como en el caso de Chile, donde el régimen de Augusto Pinochet se apoderó de “Libre” para usarlo como uno de sus himnos nacionales, a pesar de ser ésta una canción sin ningún tipo de significado político. México, Colombia, Venezuela y Argentina son algunos de los muchos países que recuerdan con una emoción especial la carrera de este valenciano universal.
Indudablemente, Nino es para la música ligera española lo que Camarón significa para el flamenco, Bob Marley para el reggae o Elvis Presley para el rock’n’roll: una auténtica leyenda y el claro ejemplo a seguir por imitadores que han tratado de copiar su estilo sin conseguirlo. Nino Bravo sólo hay uno y continuará siendo único aunque pasen otros 41 años. Debido a la inusual potencia de su voz, cuentan que tuvo serias dificultades para grabar “Noelia” por culpa de la distorsión que siempre se producía al gritar el nombre en la parte final de la canción. Los técnicos se veían obligados, una y otra vez, a situar el micrófono a una distancia considerable sin obtener resultados porque la intensidad era tremenda. Costaría lo suyo, pero al final se grabó una emblemática canción que curiosamente dio origen a una auténtica avalancha de bautizos con el nombre de Noelia en 1971. Así era Nino, un fuera de serie.
Jamás hubiese imaginado aquel joven aprendiz de joyero, bautizado en 1944 como Luis Manuel Ferri Llopis, su influyente repercusión musical y muchísimo menos el fatídico e inesperado destino que le aguardaba en una traicionera curva localizada en el término municipal de Villarrubio aquel lamentable 16 de abril de 1973. Ese día, acompañado por el guitarrista José Juesas y el Dúo Humo con los que acababa de comenzar una nueva etapa como representante, el recién estrenado BMW conducido por el cantante se salió de la carretera dando varias vueltas de campana. Tras las primeras atenciones recibidas en un pequeño hospital de monjas en Tarancón, Nino Bravo perdía la vida durante un urgente traslado en ambulancia a Madrid. Tenía 29 años y se encontraba en el punto más alto de una imparable trayectoria musical.
Como en otros tantos casos, la carretera acabó con una vida cargada de sueños, ilusiones y proyectos. En sus planes más inmediatos destacaban viajar a Tokio para promocionar sus temas, preparar una versión en alemán de “Voy buscando”, volver a grabar “América, América” para mejorar la toma con la que no estaba plenamente satisfecho y realizar una ambiciosa gira por Latinoamérica. Su disco póstumo, estrenado con las diez canciones que dejó terminadas antes del accidente, logró superar la cifra de 90.000 copias, todo un record teniendo en cuenta el volumen de ventas de la época.
Hoy, todos seguimos recordando con absoluta emoción a Nino Bravo. El museo que lleva su nombre en la localidad que le vio nacer, Aielo de Malferit, ofrece un completo recorrido por su vida y obra con la mayor colección de recuerdos pertenecientes al cantante; la población conquense de Villarubio organiza con frecuencia sentidos homenajes para no olvidar que fue aquí mismo donde se convirtió en leyenda; en distintos puntos de España continúan inaugurándose placas, calles, bustos y plazas dedicadas en su honor… pero el mejor tributo que todos podemos rendirle en este momento es buscar alguna de sus míticas canciones, relajarnos y disfrutar sin prisas de su inconfundible y maravillosa voz.
Cualquier lugar es bueno para recordar a Nino Bravo y dejarnos invadir por los los agradables sentimientos que provoca su música. Pero, además… si tenemos la suerte de hacerlo tumbados bajo el abrasador sol de Cuba, a 7.500 kilómetros de distancia, con La Habana vieja a nuestros pies y un delicioso mojito en la mano… pues ya ni os cuento.
WOODSTOCK: 42 años de Paz y Música.
Ocurrió hace 42 años. Es posible que muchos de los jóvenes que hoy asisten a encuentros musicales como el FIB, Festimad o Viñarock, ni siquiera sepan de su existencia más que por una simple referencia en algún medio de comunicación. Sin embargo, el festival de música y arte de Woodstock se convirtió, sin pretenderlo, en un vivo ejemplo para todos los encuentros multitudinarios que se celebran actualmente en el mundo y cuentan con el rock como telón de fondo. No fue el primero, pero su celebración ha pasado a la historia por su importancia y marcado carácter reivindicativo. Fueron los conocidos como “3 días de paz y música”.
En 1969, el todavía joven movimiento hippie se encontraba en pleno apogeo. Sólo un par de años antes había logrado una fama internacional sin precedentes gracias al llamado “verano del amor” y, sobre todo, a la celebración del histórico Monterrey Pop Festival que contó, entre otras, con las actuaciones de Otis Redding, Jefferson Airplane, Simon & Gardfunkel, The Animals, Canned Heat, Ravi Shankar, The Mammas and The Papas, The Who, una jovencísima Janis Joplin y Jimmy Hendrix, en una de sus primera apariciones importantes en Estados Unidos. Fue aquí, precisamente, donde Hendrix rompió su guitarra y le prendió fuego, dando por finalizado su concierto en una de las acciones más recordadas de la historia del rock.
El Festival de Monterrey se convirtió de esta forma en el primero que contaba con una cuidada organización para atender las demandas del público, así como un impagable cartel de artistas cuya calidad y prestigio sería muy difícil de encontrar hoy en día sobre un mismo escenario. Con el lema “Música, flores y amor” invitaba a disfrutar de las más novedosas corrientes artísticas durante tres intensos días de música en directo. El festival se convirtió en el evento más importante de este tipo jamás realizado, y sirvió para abrir las puertas a la concepción de un mayor acontecimiento con el que marcar un antes y un después en la leyenda del rock.
La idea que desde entonces daba vueltas en la cabeza de varios promotores, fomentó el apetito insaciable de Michael Lang, un joven hippie dispuesto a organizar a toda costa el mayor acontecimiento musical que hubiese conocido la historia. Así, contando con la ayuda económica de John Roberts, multimillonario gracias a una cuantiosa herencia, se empezó a trabajar intensamente en la concepción del festival.
Enmarcado en el trasfondo político de la guerra de Vietnam, Woodstock se convirtió en un auténtico símbolo pacifista para el casi medio millón de espectadores que tuvieron la fortuna de vivir este acontecimiento en primera persona. La negación final del pueblo de Woodstock a alterar la tranquilidad del lugar con un encuentro de estas características, obligó a los organizadores a trasladar toda la infraestructura a Sullivan County, aunque decidieron mantener el nombre pensado inicialmente. El caos fue tremendo. Los accesos por carretera quedaron colapsados durante horas, dejando a más de 200.000 personas sin poder llegar a su destino y obligando a todos los artistas a acceder al lugar del concierto con la ayuda de varios helicópteros. La respuesta fue brutal. Se superaron todas las previsiones, pasando de las 60.000 entradas iniciales vendidas por correo (con un precio de 18$ de la época para los tres días de conciertos) a las casi 500.000 personas que finalmente presenciaron las distintas actuaciones, aunque no todos pagaron por ello. La marea humana que se concentraba en el exterior, enojada por no poder comprar su ticket en taquilla ante la falta de previsión organizativa, acabó por derribar las vallas protectoras para colarse en el recinto sin pasar por taquilla, tal y como queda reflejado en la maravillosa película-documental rodada por Michael Wadleigh, “Woodstock: 3 días de Paz y Música”, sin duda alguna, el testimonio gráfico más fiel y completo que existe del histórico acontecimiento.
No faltaron el sexo y las drogas consumidas en altas cantidades. Aseguran las estadísticas que 9 de cada 10 asistentes a Woodstock fumó marihuana durante el fesival. Los servicios médicos tuvieron que atender a 4.000 personas, aunque en la mayoría de los casos, las emergencias se debieron a cortes en los pies provocados por el vidrio roto de las botellas. Para colmo, el agua potable escaseaba y las retenciones de tráfico impedían que el camión cisterna alcanzase con normalidad el lugar. También la lluvia apareció dando como resultado un tremendo lodazal, aunque lo cierto es que en lugar de suponer un problema en la celebración del festival, el barro se sumó al mismo como un elemento más de diversión.
Los días 15, 16 y 17 de agosto del año 1969, se vistieron de rock y psicodelia en el estado de Nueva York. El impresionante escenario de Sullivan County (de 50 metros de ancho por 40 de fondo y 12 de altura) recibió la visita de grandes artistas consagrados, pero también de algunos desconocidos que en poco tiempo se convertirían en auténticas leyendas de la música. Joe Cocker; Janis Joplin; Carlos Santana; Richie Havens ; Joan Baez; Melanie; Arlo Guthrie; Tim Hardin; Berth Sommer; John Sebastian; Sweetwater; Incredible String Band; Country Joe McDonald; Quill; Keef Hartley Band; Mountain; Canned Heat; Sly & The Family Stone; Creedence Clearwater Revival; Grateful Dead; Jefferson Airplane; The Who; Country Joe and The Fish; The Band; Ten Years After; Johnny Winter; Blood Sweat & The Tears; Paul Butterfield Blues Band; Crosby, Stills, Nash & Young; y Sha-Na-Na, pasaron a formar parte de la inigualable nómina de artistas que hicieron posible el sueño de Woodstock, sin olvidar, por supuesto, a Jimmy Hendrix, que ofreció el concierto más completo de su historia al tocar ininterrumpidamente durante dos inolvidables horas. La interpretación con su guitarra del himno nacional americano también forma parte de los momentos más importantes del rock de todos los tiempos.
Económicamente, el festival de música y arte de Woodstock fue un rotundo fracaso, pero lo que allí ocurrió se convirtió en historia. Después se repitió la experiencia, usando la misma denominación, en los años 1979, 1989, 1994 y 1999, pero nunca ha sido lo mismo. Estoy completamente seguro de que habrá muchos más, pero Woodstock continúa siendo único y acaba de cumplir 40 años.
En 1969, el todavía joven movimiento hippie se encontraba en pleno apogeo. Sólo un par de años antes había logrado una fama internacional sin precedentes gracias al llamado “verano del amor” y, sobre todo, a la celebración del histórico Monterrey Pop Festival que contó, entre otras, con las actuaciones de Otis Redding, Jefferson Airplane, Simon & Gardfunkel, The Animals, Canned Heat, Ravi Shankar, The Mammas and The Papas, The Who, una jovencísima Janis Joplin y Jimmy Hendrix, en una de sus primera apariciones importantes en Estados Unidos. Fue aquí, precisamente, donde Hendrix rompió su guitarra y le prendió fuego, dando por finalizado su concierto en una de las acciones más recordadas de la historia del rock.
El Festival de Monterrey se convirtió de esta forma en el primero que contaba con una cuidada organización para atender las demandas del público, así como un impagable cartel de artistas cuya calidad y prestigio sería muy difícil de encontrar hoy en día sobre un mismo escenario. Con el lema “Música, flores y amor” invitaba a disfrutar de las más novedosas corrientes artísticas durante tres intensos días de música en directo. El festival se convirtió en el evento más importante de este tipo jamás realizado, y sirvió para abrir las puertas a la concepción de un mayor acontecimiento con el que marcar un antes y un después en la leyenda del rock.
La idea que desde entonces daba vueltas en la cabeza de varios promotores, fomentó el apetito insaciable de Michael Lang, un joven hippie dispuesto a organizar a toda costa el mayor acontecimiento musical que hubiese conocido la historia. Así, contando con la ayuda económica de John Roberts, multimillonario gracias a una cuantiosa herencia, se empezó a trabajar intensamente en la concepción del festival.
Enmarcado en el trasfondo político de la guerra de Vietnam, Woodstock se convirtió en un auténtico símbolo pacifista para el casi medio millón de espectadores que tuvieron la fortuna de vivir este acontecimiento en primera persona. La negación final del pueblo de Woodstock a alterar la tranquilidad del lugar con un encuentro de estas características, obligó a los organizadores a trasladar toda la infraestructura a Sullivan County, aunque decidieron mantener el nombre pensado inicialmente. El caos fue tremendo. Los accesos por carretera quedaron colapsados durante horas, dejando a más de 200.000 personas sin poder llegar a su destino y obligando a todos los artistas a acceder al lugar del concierto con la ayuda de varios helicópteros. La respuesta fue brutal. Se superaron todas las previsiones, pasando de las 60.000 entradas iniciales vendidas por correo (con un precio de 18$ de la época para los tres días de conciertos) a las casi 500.000 personas que finalmente presenciaron las distintas actuaciones, aunque no todos pagaron por ello. La marea humana que se concentraba en el exterior, enojada por no poder comprar su ticket en taquilla ante la falta de previsión organizativa, acabó por derribar las vallas protectoras para colarse en el recinto sin pasar por taquilla, tal y como queda reflejado en la maravillosa película-documental rodada por Michael Wadleigh, “Woodstock: 3 días de Paz y Música”, sin duda alguna, el testimonio gráfico más fiel y completo que existe del histórico acontecimiento.
No faltaron el sexo y las drogas consumidas en altas cantidades. Aseguran las estadísticas que 9 de cada 10 asistentes a Woodstock fumó marihuana durante el fesival. Los servicios médicos tuvieron que atender a 4.000 personas, aunque en la mayoría de los casos, las emergencias se debieron a cortes en los pies provocados por el vidrio roto de las botellas. Para colmo, el agua potable escaseaba y las retenciones de tráfico impedían que el camión cisterna alcanzase con normalidad el lugar. También la lluvia apareció dando como resultado un tremendo lodazal, aunque lo cierto es que en lugar de suponer un problema en la celebración del festival, el barro se sumó al mismo como un elemento más de diversión.
Los días 15, 16 y 17 de agosto del año 1969, se vistieron de rock y psicodelia en el estado de Nueva York. El impresionante escenario de Sullivan County (de 50 metros de ancho por 40 de fondo y 12 de altura) recibió la visita de grandes artistas consagrados, pero también de algunos desconocidos que en poco tiempo se convertirían en auténticas leyendas de la música. Joe Cocker; Janis Joplin; Carlos Santana; Richie Havens ; Joan Baez; Melanie; Arlo Guthrie; Tim Hardin; Berth Sommer; John Sebastian; Sweetwater; Incredible String Band; Country Joe McDonald; Quill; Keef Hartley Band; Mountain; Canned Heat; Sly & The Family Stone; Creedence Clearwater Revival; Grateful Dead; Jefferson Airplane; The Who; Country Joe and The Fish; The Band; Ten Years After; Johnny Winter; Blood Sweat & The Tears; Paul Butterfield Blues Band; Crosby, Stills, Nash & Young; y Sha-Na-Na, pasaron a formar parte de la inigualable nómina de artistas que hicieron posible el sueño de Woodstock, sin olvidar, por supuesto, a Jimmy Hendrix, que ofreció el concierto más completo de su historia al tocar ininterrumpidamente durante dos inolvidables horas. La interpretación con su guitarra del himno nacional americano también forma parte de los momentos más importantes del rock de todos los tiempos.
Económicamente, el festival de música y arte de Woodstock fue un rotundo fracaso, pero lo que allí ocurrió se convirtió en historia. Después se repitió la experiencia, usando la misma denominación, en los años 1979, 1989, 1994 y 1999, pero nunca ha sido lo mismo. Estoy completamente seguro de que habrá muchos más, pero Woodstock continúa siendo único y acaba de cumplir 40 años.
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