Para mí siempre supone una satisfacción enorme escuchar estos recuerdos en buena compañía, revolviendo sin descanso aquellas pequeñas joyas capaces de hacernos recordar un determinado momento en la vida, una sensación o emoción recuperada instantáneamente de nuestra memoria gracias al extraño poder que ejerce la música en los sentidos. Y aunque últimamente he dedicado mucho tiempo a digitalizar todo este material, sobre todo por seguridad y movilidad, me encanta aprovechar cualquier oportunidad para volver a sentir el inmenso placer que supone sacar el vinilo de su carpeta, limpiarlo, colocarlo sobre el plato giradiscos y escuchar ese característico chasquido de la aguja entrando en contacto con el microsurco. Pues sí... reconozco que me encanta coleccionar y escuchar discos a 33 ó 45 rpm, de 7'' o 12'', antiguos o nuevos lanzamientos editados en este formato del que muchos artistas se resisten a prescindir sabiendo la importancia que tiene esta emocionante forma de disfrutar la música.
En la época del sonido digital y la tan nombrada crisis del sector, resulta curioso comprobar como el crecimiento del vinilo está reactivando considerablemente el mercado de la música. Cada vez son más las bandas que deciden apostar fuerte por el antiguo formato y presentan sus producciones a 33 rpm, influyendo directamente en la demanda y cada vez mayor interés por parte de los nostálgicos compradores. Katy Perry, David Bowie, Paul McCartney, Flaming Lips y White Stripes se encuentran entre los distintos artistas que han decidido inmortalizar sus trabajos en microsurco coincidiendo con la celebración del Día de las Tiendas de Discos el pasado 21 de abril. Los establecimientos independientes han sabido aprovechar esta carta a su favor en la dura competencia que suponen los servicios de venta digital y demuestran con datos que los vinilos no llegaron a morir tras la aparición del CD el 17 de agosto de 1982. Las cifras hablan por sí mismas. El año pasado, las ventas de maxi-singles y long plays en formato gramofónico aumentaron un 39% con la nada despreciable cifra de casi 4 millones de ejemplares despachados.
Son muchos los argumentos que los coleccionistas de discos ponemos sobre la mesa a la hora de defender esta apasionante afición. ¿Y tú por qué coleccionas vinilos?, suelen preguntarme aquellos que conocen mi inquietud por conseguir todo objeto circular que contenga música. Y lo cierto es que siempre respondo lo mismo. Los motivos son muy diversos y fáciles de entender por quien haya tenido el placer de "pinchar" alguno de estos "plásticos", bien sea por trabajo o por el simple gusto de disfrutarlos tranquilamente en la intimidad de su hogar.
En varias ocasiones he demostrado a los amigos más escépticos la diferencia que existe entre un disco de vinilo y su correspondiente edición original en CD, tal y como ha sido masterizada y comercializada posteriormente para los actuales reproductores digitales. En la prueba, siempre pongo en práctica el mismo experimento. A través de un buen equipo, les pido escuchar atentamente un pequeño fragmento seleccionado de ambas ediciones para que puedan confesarme, con toda sinceridad, cuál creen que suena mejor. Lo curioso es que siempre eligen, sin saberlo, el sonido analógico del disco de vinilo. "Tiene los bajos más profundos", dicen. "Suena más puro, más real". Y atención, porque se trata siempre de una determinada canción comercializada en Compact-Disc a partir del mismo master utilizado en la fabricación del vinilo.
Desde hace tiempo, entre los técnicos de sonido se habla de la denominada "carrera" o "guerra" del volumen que lamentablemente sigue afectando a la música digital. Se intenta que suene más alto, pero lo cierto es que con esta medida se aplasta salvajemente el rango dinámico, afectando de forma directa a la claridad y pureza del sonido. Los ingenieros encargados del mastering ponen como excusa la movilidad de la música actual y piensan que un disco deberá competir con el ruido ambiental al ser escuchado, en la mayoría de los casos, a través de un reproductor de mp3 portátil y en plena calle. Por este motivo, aplican la correspondiente subida en el volumen en la mezcla final perdiendo por el contrario en la dinámica. El más claro ejemplo lo encontramos en el siguiente vídeo, una interesante comparativa con la canción "Wasted years" de Iron Maiden en sus dos ediciones grabadas en CD y LP de vinilo.
Ahí está, ganando adeptos, despertando pasiones y emocionándonos en cada giro, con cada vibración de la aguja recorriendo el microsurco, con sus entrañables chasquidos de fondo y esos molestos rayones con salto incluido que tantos quebraderos de cabeza nos han ocasionado en nuestros discos favoritos. Y es que, indudablemente... con sus virtudes y defectos, sigue siendo el rey. Por eso, os invito a buscar la joya más preciada de vuestra colección, a observar sin prisa cada uno de los detalles de su portada antes de sacarlo lentamente de la carpeta y colocarlo con delicadeza sobre el tocadiscos, a colocar la aguja sobre su superficie esperando escuchar el "click" que indique el perfecto ensamblaje en el interior del surco. Y por último... que empiece a sonar la música... que vuelvan a vuestra mente los mejores recuerdos para disfrutar con los cinco sentidos de uno de esos pequeños placeres que nos ofrece la vida. Seguro que al alcanzar ese punto, no podréis evitar cerrar los ojos, empezar a imaginar y desear con todas vuestras fuerzas una larguísima y espléndida vida al entrañable y siempre querido disco de vinilo.
Interesantísimo documental que detalla todo el proceso de fabricación de un disco de vinilo.




Mis mejores recuerdos están hechos de vinilo. Excelente artículo, Julio. Un abrazo.
ResponderEliminarUn post de referencia, junto con el anterior del cassette, para que las nuevas generaciones comprendan nuestra emoción al escuchar música analógica. Lo bueno siempre se mantiene, y por eso creo que el vinilo nunca llegará a desaparecer del todo. Saludos.
ResponderEliminarSencillamente, me ha encantado el artículo. Yo también colecciono discos y entiendo tu pasión hacia el vinilo porque la comparto. Si buscas alguno en concreto, dímelo porque quizá te lo pueda conseguir. Te paso mi email por privado. Un saludo desde Madrid. Y como bien dices... ¡larga vida al vinilo!
ResponderEliminarMi hermano tiene muchos discos en casa pero nunca he puesto ninguno. Siempre está hablando de su colección y parece que es intocable. No sea que se los vayamos a rayar. jejejeje. Un besazo, Julio. Mañana te escucho en la radio. Muakssss!
ResponderEliminarHace tiempo que escucho tu programa y leo cada cosa que publicas en tu blog. Me gustó mucho el artículo de los cassettes y ahora este sobre los discos de vinilo. Yo evitaba que la aguja saltase en los discos rayados poniendo una peseta encima de la cápsula y también veía hacerlo a mucha gente. Me acuerdo mucho de aquellos años. Fue una buena época. Todavía conservo algunos vinilos y mi viejo tocadiscos Sony.
ResponderEliminarYo me he quedado sin muchos discos por irlos prestando a los amigos que me los pedían para escucharlos en sus casas. Es triste, pero ya nunca volvieron a mí.
ResponderEliminarEs verdad. Nada mejor que el placer de sacar un disco de su funda y ponerlo en el tocadiscos. Coincido contigo y lo que cuentas en este gran artículo. Un beso desde Granada.
ResponderEliminarMi viejo tocadiscos pasó hace poco a mejor vida y compre uno de esos que convierten los discos directamente a mp3 por USB. Os lo recomiendo si necesitáis hacer copias de seguridad. Es más rápido que conectar el plato a un ordenador. Y por supuesto, yo también pienso que no hay nada como el vinilo.
ResponderEliminarEl que yo tengo es este plato con conversión en mp3 directamente por USB, por si os interesa para digitalizar vuestra colección de vinilos y evitar que se rompan con el uso. A mí me funciona genial. Saludos para todos.
ResponderEliminarhttp://www.djtechpro.com/product_detail.asp?cate_id=62&subcate_id=107&product_id=259
Muy interesante el artículo Julio, me ha encantado. Un abrazo
ResponderEliminarDedicaré el fin de semana a desempolvar mis viejos vinilos. Hace tiempo que no los escucho y después de leer tu artículo me apetece. Un saludo desde León. Escucho tu programa siempre que puedo y disfruto mucho, sobre todo con la música de esos discos de los años 80.
ResponderEliminarMuy completo. Muy buena la explicación técnica y sobre todo los momentos que me has hecho recordar. Enhorabuena por el blog, crack.
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