Hay quien asegura que John Maus es el epítome de la modernidad, un genio incomprendido por la mayoría. De hecho, su tercer disco "We must become the pitiless censors of ourselves" ha sido descrito por la revista musical Pitchfork como "un paseo entre la sinceridad y el surrealismo absolutamente vibrante". ¡Casi nada! Lo cierto es que el álbum es bastante atractivo y reune una interesante colección de piezas pop aderezadas con sintetizadores muy ochenteros entre las que personalmente podría destacar "Believer" y "Quantum Leap". Sin embargo, siempre he opinado que la calidad de un artista no se demuestra en el estudio, sino en directo. Por eso, me parece incomprensible el circo en el que convirtió su esperada visita a la capital de España al sustituir las letras por gritos casi endemoniados, movimientos descontrolados y puñetazos en la cabeza. Sin duda, un lamentable espectáculo que fue recibido por muchos como una tomadura de pelo y falta de respeto hacia los que habían pagado religiosamente su entrada con la ilusión de disfrutar de un concierto en condiciones. ¡Ah! Y todo ello sobre una base con su propia voz grabada en playback, que esa es otra.
Puede que sea el no va más del modernismo musical, pero si ya me parecían asombrosos los alaridos de Yoko Ono en extrañas actuaciones como la del MoMA (cuyo vídeo también podréis ver a continuación), los de John Maus en el Primavera Club del madrileño Círculo de Bellas Artes han conseguido volver a dejarme con la boca abierta. Ver para creer.
Con una sola canción, que además ni siquiera es suya, se han convertido en la nueva sensación musical de momento. El vídeo ya alcanza el millón y medio de reproducciones en YouTube y los espacios informativos más importantes del mundo dedican unos minutos a hablar del nuevo fenómeno viral que se expande en la red con una velocidad de vértigo. Son Los Vázquez Sounds, tres hermanos que pretenden revolucionar el mercado al sumarse a la nómina de artistas que el popular portal de Internet ha descubierto para satisfacción de muchos y enriquecimiento de otros.
Ángela, Abelardo y Gustavo Vázquez, de 10, 15 y 12 años, respectivamente, han sabido aprovechar todo el potencial promocional que ofrece la red para conquistar el planeta con su indiscutible carisma y talento. Bajo la atenta mirada de su padre, el prestigioso productor musical Abelardo Vázquez, han empezado a dar los primeros pasos en la que puede ser una imparable trayectoria repleta de éxitos. Por el momento, la frescura que ofrecen en una de las más brillantes versiones grabadas de "Rolling in the deep" (de Adele) no ha pasado desapercibida para nadie, ni tan siquiera para la propia intérprete original que no ha dudado en elogiar la impresionante voz de la niña.
Ahora, todos esperamos con impaciencia las nuevas grabaciones que los tres hermanos ya han prometido a través de su twitter oficial y, sobre todo, la obligada presentación de alguna composición propia que ofrezca continuidad al fenómeno mediático en el que se han convertido. Por supuesto, todavía es pronto para saber si estamos asistiendo al nacimiento de un mito o si, por el contrario, serán sólo el resultado efervescente de una campaña promocional muy bien orquestada por un padre que conoce perfectamente los entresijos de este mundillo. El tiempo lo dirá. Lo que está claro, y realmente importa, es que les sobra arte, chispa, frescura, talento, juventud, carisma... requisitos imprescindibles para triunfar en un mercado discográfico cada vez más competitivo y exigente. Así son Los Vázquez Sounds, la sorpresa del momento, el gran descubrimiento del año, la nueva sensación que arrasa en Internet. No les perdáis la pista porque darán mucho que hablar.
Tiene el inmenso honor de ser la canción más radiada de la historia, la balada rock más grande de todos los tiempos, el himno preferido por los jóvenes que marcaron una generación y la oscura composición sobre la que siguen girando diversas interpretaciones que alimentan continuamente su leyenda. Con los recuerdos propios de un éxito inmortal, "Stairway to heaven" acaba de cumplir 40 espléndidos años y lo hace a lo grande, presentándose orgullosa ante los nuevos seguidores y manteniendo su categoría de obra maestra a través de 8 impresionantes minutos de delirio y auténtico rock clásico.
"Stairway to Heaven" se estrenó el 8 de Noviembre de 1971, como cuarto corte del imprescindible vinilo sin título oficial, aunque conocido como "Led Zeppelin IV", una joya en la discografía de la banda londinense que rápidamente se convirtió en el segundo disco más vendido de toda la década (únicamente superado por "The Wall" de Pink Floyd) y ocupa en la actualidad el cuarto puesto entre los trabajos más importantes de la historia gracias a sus 15 millones de copias despachadas. Eso sí, el éxito en ventas del álbum se debió en parte a la acertada estrategia del grupo al decidir no comercializar la canción en formato single, obligando de esta forma a todos los seguidores a comprar el LP si querían hacerse con esta brillante y mítica pieza. Aún hoy se asegura que continúan vendiéndose unas 4.000 copias a la semana de este disco en todo el mundo.
"Stairway to Heaven" habla de una extraña dama de nombre desconocido que fue inspirada a Roblert Plant por el libro "Magic Arts in Celtic Britain" de Lewis Spence. Desde el mismo día de su estreno, la canción ha dado lugar a numerosas y variadas interpretaciones que la sitúan en el mismísimo centro de una serie de rumores relacionados con el satanismo y la magia negra.
La letra está escrita en tercera persona y hay quien asegura que la frase "y está comprando una escalera al cielo" simboliza un suicidio, aunque en realidad el camino de la dama no sería al cielo, sino al infierno por haberse quitado la vida. La muerte aparece en la frase en la que el narrador recuerda la incineración de la protagonista: "en mis pensamientos he visto anillos de humo a través de los árboles, y las voces de los que se quedan mirando", haciendo después referencia al diablo en "si nosotros llevamos la batuta, el flautista nos conducirá a la razón y amanecerá un nuevo día para los que resistan". En "si hay dos caminos por donde puedes ir, pero en la larga carrera aún hay tiempo para cambiar tu ruta", podríamos entender que la fallecida se encuentra en el purgatorio y el mal trata de convencerla, algo que queda más claro en "el flautista te llama para que te unas a él". Finalmente, las almas del infierno hablan del gran poder de la dama para evadir el inframundo: "Y mientras serpenteamos por el camino, nuestras sombras más grandes que nuestras almas, por ahí anda una dama a la que todos conocemos, que irradia luz blanca y quiere enseñar como todo aún se convierte en oro".
Desde el mismo momento de su estreno y dando pie a otras muchas hipótesis y rumores, irrumpió con fuerza otra leyenda urbana que afirmaba distinguir una serie de mensajes satánicos al girar el disco en sentido inverso. Sin miedo a destrozar el vinilo, aún son muchos los que reproducen al revés la estrofa "If there's a bustle in your hedgerow, don't be alarmed now. It's just a spring clean for the may queen. Yes, There are two paths you can go by, but in the long run. There's still time to change the road youre on" para descubrir que, con mucha imaginación, puede escucharse lo siguiente: "Oh here's my sweet Satan. The one whose little path would make me sad, whose power is Satan, He'll give you 666. There was a little tookshed where he made us suffer, sad Satan". Los miembros de la banda salieron al paso inmediatamente para despedir este hecho sin fundamento asegurando que los supuestos mensajes satánicos eran sólo un producto nacido en la imaginación de sus seguidores, aunque bien es cierto que han contribuido a aumentar el misterio que rodea a una de las canciones más importantes de todos los tiempos.
Cuatro décadas no son nada para "Stairway to Heaven". Como ocurre con los buenos vinos, este clásico de Led Zeppelin parece mejorar con el paso de los años. El solo de Jimmy Page con su Gibson SG roja de doble mástil sigue poniéndonos los pelos de punta, la voz de Robert Plant nos hace sentir de nuevo las emociones del día que lo escuchamos por primera vez y sus ocho minutos de duración nos siguen sabiendo a poco. Así se forja la leyenda de un temazo por el que no pasan los años, la balada rock por excelencia, una composición imprescindible en la colección particular del melómano más exigente que con su inconfundible melodía ha ido dando forma a la banda sonora de toda una vida. Así es "Stairway to Heaven" y así seguirá siendo dentro de otros cuarenta años más, porque sin ninguna duda... los grandes temas nunca pasan de moda.
Ocurrió en el Hotel Maritime de Nueva York, en el transcurso de la fiesta privada que sirvió para celebrar el estreno de la nueva película protagonizada por Johnny Depp, "The Rum Diary". Esa noche, lo que comenzó como una simple improvisación entre amigos, ha dado la vuelta al mundo convirtiéndose en uno de esos momentos mágicos e irrepetibles que merecen guardarse en un apartado de lujo dentro de nuestro propio archivo personal. ¡Una joya, sí señor! No todos los días tenemos la suerte de encontrar al actor marcándose un solo de guitarra con Keith Richards. Y por si eso fuera poco... en la interpretación del inmortal clásico del blues "Key to the Highway".
Para el propio Richards, esta composición tiene una tremenda carga emocional desde que fue utilizada para despedir al que fuera pianista de los Rolling Stones durante dos décadas, Ian Stewart, fallecido de un ataque al corazón a la edad de 47 años. La banda decidió rendirle tributo incluyendo un breve solo de piano, grabado antes de su muerte, como cierre del álbum "Dirty work" en 1986.
Sin embargo, la versión original de "Key to the highway" fue grabada en 1940 por el pianista Charlie Segar , aunque llegaron a registrarse varias y brillantes adaptaciones realizadas por leyendas como Big Bill Broonzy y Little Walter, entre otros, que la convierten en una pieza de obligada referencia dentro del género. Aquí tenéis algunas de las mejores, para que podáis elegir vuestra favorita y contéis con varias opciones a la hora de disfrutar esta auténtica obra maestra del blues que ahora vuelve a ser actualidad gracias a la improvisación en Manhattan de Keith Richards y Jonny Depp.