El cassette cumple 50 años

50 años no son nada. El tiempo pasa con una velocidad de vértigo, pero todos sabemos que las mejores experiencias de la vida permanecen grabadas a fuego en el particular disco duro de nuestra memoria. Y ahí están, esperando a ser recuperadas en la mínima ocasión a través de esas charlas, apasionantes e interminables, con amigos que comparten nuestros mismos gustos y recuerdos. Son vivencias y sensaciones que, en la mayoría de los casos, permanecen asociadas a elementos externos; como una ciudad, un olor, una canción, una buena película... o cualquier tipo de objeto con el que hayamos interactuado en una época agradable dentro de nuestra particular línea del tiempo. Por eso, no puedo evitar sentir una emoción especial al desempolvar estos días mis viejas cintas de cassette y conmemorar con nostalgia el 50º aniversario de un extraordinario invento que permitió inmortalizar el fondo musical de todos esos recuerdos que pusieron alma a la vida de varias generaciones.

Pues sí, el entrañable cassette acaba de cumplir medio siglo. Parece mentira que un pequeño y sencillo objeto rectangular de plástico encierre tantísimas emociones y sea capaz de provocar en nosotros un sentimiento tan fuerte de cariño y melancolía, pero así es. Nos hizo sentir dichosos al permitirnos recopilar nuestras canciones favoritas durante su emisión en aquellas emisoras de radio de la época que presentaban sólo los éxitos más actuales, aunque para ello fuese necesario esperar con paciencia durante horas -y sin levantar el dedo índice del botón de pausa- el emocionante instante en el que el locutor de turno nombraba el título mientras rogábamos mentalmente que no hablase hasta el final de la canción para conseguirla entera. Era una misión imposible. En la mayoría de los casos, la canción era pisada y nos veíamos obligados a rebobinar hasta el punto de inicio para seguir haciendo guardia frente a la radio. Y vuelta a empezar con tal de conseguir nuestro soñado objetivo: tener el éxito del momento grabado en nuestra selección particular.

Los lectores más jóvenes no lo entenderán, pero en unos años en los que la música digital era algo inimaginable, el grabador de cassettes se convertía en la única opción con la que contábamos a la hora de recopilar nuestra música favorita. Y, por supuesto, aquí jugaban un papel muy importante las peticiones a la radio, a esos legendarios programas de dedicatorias que tanto nos solucionaban la vida al evitarnos los interminables ratos de espera. Una llamadita y el simple ruego "por favor, no hables encima, que quiero grabarla", bastaban a veces para que el disc-jockey se apiadase de nosotros y la emitiese sin cortes, haciéndonos sentir el orgullo de quien logra conseguir el más preciado tesoro.

Compañero fiel e inseparable de la cinta de cassette, el mítico Walkman nos permitió llevar nuestra música a todas partes. Recopilaciones particulares y grabaciones originales comercializadas en este formato, encontraron en el reproductor portátil de Sony su mayor aliado en los años 80. La comodidad de escuchar música en cualquier lado daba un paso de gigante en el terreno del ocio doméstico. Los equipos modernos con doble pletina y el aumento en las ventas de álbumes originales, más baratos que el vinilo, terminaron de afianzar un mercado imparable hasta el mismo instante que el CD empezó a irrumpir con fuerza en todos los hogares del mundo.

Pero, como decía anteriormente, 50 años no son nada para un soporte que nos ha hecho sonreír, soñar y emocionarnos. Además de música... cuántos instantes inolvidables de nuestra vida en archivos caseros y de gran valor sentimental habrán quedado grabados  para siempre en esas viejas cintas de cassette que hoy duermen olvidadas entre el polvo de cualquier desván. Por ejemplo: el llanto de un bebé, las primeras palabras de un hijo o la voz de un ser querido que ya no está entre nosotros y seguirá viviendo eternamente en la fina capa magnética de esta pequeña cajita rectangular de plástico, lamentablemente hoy en día desconocida para la inmensa mayoría de jóvenes menores de 20 años.

Eran otros tiempos. Lógicamente se ha avanzado mucho en el sector del ocio y el entretenimiento personal con importantes avances tecnológicos, pero jamás podremos olvidar la sensación que producía el truco de rebobinar y avanzar rápidamente la cinta utilizando un sencillo bolígrafo BIC o la destreza con la que uníamos los dos extremos rotos por culpa de un enganche utilizando un trocito de celo, el mismo con el que cubríamos el hueco de las pestañas que habíamos roto previamente para proteger la grabación y poder así volver a grabar encima. Y todo ello... sin conexión USB. ¡Uffffff! Los más jovencitos seguirán sin entenderlo, pero creo que me estoy emocionando. Buen momento, sin duda, para repasar nuestra colección de cintas y gritar a todo pulmón... como agradecimiento a estos 50 años de satisfacciones... ¡VIVA EL CASSETTE!


Una historia de amor con fondo tecnológico

Si os cuento que un joven utilizó su iPhone para proponer matrimonio a su enamorada novia, pensaréis que esto es lo más normal del mundo y ni siquiera merece una entrada en el blog. Al fin y al cabo, cualquiera de nosotros podríamos enviar un simple mensaje de texto a nuestra pareja con la pregunta: "Churri... ¿te quieres casar conmigo?". Pero no, este chico no se conformó con eso y quiso ir más allá, currándoselo de verdad en una de las declaraciones más originales y divertidas que hemos visto nunca. Por supuesto, la chica quedó sin habla al descubrir que toda esta historia había sido montada con la única intención de sorprenderla y llevarla al altar. Ya os podéis imaginar su respuesta tras recibir el correspondiente anillo de compromiso: un SI rotundo acompañado de un gran beso para sellar una bonita historia de amor con fondo tecnológico.

Pero... antes de pulsar "play" en el siguiente vídeo, pongámonos en situación:

Chad y Vy planifican disfrutar el fin de semana con una agradable tarde de cine. Eligen la película, entran a la sala, se apaga la luz y empieza lo que parece ser un comercial de Apple en los instantes previos a la proyección. Hasta ahí todo normal. Sin embargo, poco a poco, Vy va descubriendo que esto no es lo que parece. En la pantalla se suceden fotografías y frases que resumen a la perfección su vida con Chad. Y por si eso fuera poco, de fondo aparece una alegre cancioncilla en la que el propio enamorado narra los felices meses vividos juntos. Como no podía ser de otra forma, el montaje llega a su fin con la pregunta: "Vy will you marry me?" y la imagen de un fabuloso anillo que Chad entrega personalmente a la sorprendida chica en el mismo cine.

Desde luego... más emocionante y romántico imposible. Una original petición de matrimonio creada completamente con un iPhone y sus distintas aplicaciones. La tecnología al servicio del amor con una enorme dosis de imaginación y creatividad. Este es el vídeo.



LANA DEL REY: La Nancy Sinatra Gángster

Completo y versátil. Así es el nuevo disco que Lana del Rey acaba de poner a la venta con la satisfacción y tranquilidad que siempre ofrecen las críticas más excelentes. Muy pocas veces un trabajo ha sido tan bien recibido en su primer día de vida, aunque también es cierto que la neoyorkina lleva dando mucho que hablar desde su debut con "Lana del Ray a.k.a Lizzy Grant", disponible desde el mes de enero de 2010 únicamente en edición digital. De igual forma, hay que tener en cuenta que el vídeoclip de "Born to die" apareció hace unos meses en YouTube y los singles "Video Games" y "Blue Jeans" fueron editados en un EP especial de vinilo que sirvió para poner fondo musical a las series de televisión "Gossip Girl" y "Made in Chelsea". Por todo ello, aunque este disco se perfila como la gran sorpresa del año, lo que está claro es que no nos encontramos ante una recién llegada al mundo de la música.

Elizabeth Grant eligió su nombre artístico al unir los de la actriz Lana Turner y el del modelo de automóvil Ford del Rey producido en los años 80. Desde su cuartel general en la ciudad de Nueva York, la cantante de 25 años ha dado vida a los 12 fabulosos temas (15 en la versión deluxe) que forman su "Born to die", un álbum incapaz de dejar indiferente a todo aquel que tiene ocasión de escucharlo por primera vez. Resulta imposible no sentir un escalofrío recorriéndonos la espalda con los compases de las intimistas "Video games" o "Born to die"; emocionarnos con la extrema elegancia de "Summertime Sadness", "National Anthem", "Million dollar man"; o sonreír alegremente con el ritmo desenfadado de "Off the races". En esa variedad radica, sobre todo, la enorme cantidad de votos positivos que le están ofreciendo estos días los críticos musicales más exigentes.

En sólo 48 horas, "Born to die" ha logrado convertirse en el favorito de la semana, superando incluso el volumen total de ventas de los discos que a fecha de hoy forman el Top 10 en Estados Unidos, y alcanzando instantáneamente el número 1 de descargas digitales en iTunes en 11 países. Esto es sólo el principio. La meteórica carrera de la "Nancy Sinatra gángster", como ella misma se define, no ha hecho nada más que comenzar y promete darnos muchas sorpresas a partir de este momento.

Siempre he pensado que un disco merece realmente la pena si somos incapaces de saltar de una a otra canción sin llegar a escucharlas enteras. Pero, si además sentimos la irresistible necesidad de volver a pulsar "play" nada más finalizar el último corte del CD, significará definitivamente que hemos quedado atrapados por su magia. Y eso, precisamente, es lo que ocurre con el segundo trabajo de Lana del Rey, una atractiva y muy completa colección de canciones que acaban de aterrizar en nuestra vida dispuestas a llenar de encanto y elegancia la banda sonora que marcará los mejores momentos del día durante los próximos meses.